Querida Gladia:
Te escribo esta carta con la esperanza de que la contestes, aunque me aferro a una esperanza muy débil, ya que no has contestado ninguna de las decenas de cartas que te he mandado en los últimos años.
En realidad ni siquiera sé si te estoy escribiendo a ti o sólo me estoy escribiendo a mí mismo, ya que he llegado a pensar que puedes haber muerto. Pero como digo, me aferro a un clavo ardiendo y, como he tenido noticias de que te han visto por Villa del Lago, allí dirijo mi misiva con la esperanza casi desesperada de que la leas.
Ya te lo he dicho mil veces, si es que has leído alguna de las cartas, pero te lo repito: NO fue culpa tuya. Yo no te culpo, así que tampoco lo hagas tú.
Si lees esto por favor contéstame. Te necesito; eres la única familia que me queda desde el Éxodo.
Por favor Gladia: contesta.
Tu hermano que te quiere...
Phanlock
viernes, 6 de noviembre de 2009
I. Comienza la búsqueda
Siempre que paso un tiempo de apatía y confusión me suelo levantar con fuerzas renovadas. Quizá porque mi mente ha descansado del hastío de no tener un objetivo en la vida o quizá porque todos tenemos una pequeña alarma que nos hace saltar y ponermos en marcha para realizar algo; un instinto de supervivencia.
Pues ya me he levantado. Y estoy harto. Harto de sentirme culpable. Pienso encontrar a Gladia y solucionar esto de una vez. Quiera ella o no.
Pero esta vez la pienso encontrar de verdad. Nunca debí dejar de buscarla. A una hermana no se le abandona.
Pues ya me he levantado. Y estoy harto. Harto de sentirme culpable. Pienso encontrar a Gladia y solucionar esto de una vez. Quiera ella o no.
Pero esta vez la pienso encontrar de verdad. Nunca debí dejar de buscarla. A una hermana no se le abandona.
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